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Mostrando entradas de mayo, 2009

Quedarse sin palabras...

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Difícil no conmoverse, quedarse sin palabras, sentir extraña añoranza, acercarse a la catarsis, desplegar el manto níveo de lo que es bello sin necesidad de ropajes, atravesar los caminos pasionales en todas las direcciones, escuchar el rumor del Paraíso prometido, sangrar por nuestra piel con infinita elegancia, atravesar la lúgubre noche, mantenerte en silencio extático y sublime, soñar en duermevela, tronar en Cielo con fulgor de reyes, andar sobre las aguas con cadencia mayestática, arrastrar el peso de culpas ajenas, escupir al suelo con gusto de hiel y tierra, desvelar los horizontes por siempre ocultos.

Caminar, caminar, caminar hasta dónde caen los océanos eternamente.
Caminar contigo en pos de tus palabras, con la herida llagada y abierta del tiempo.
Caminar tras de ti hasta que musites cualquier palabra.

Déjame que camine tras tu senda,
tu camino, tu alborada.
Déjame tu luz, tu sangre,
tu cuerpo, tu perdida esperanza.
Déjame, eternamente, tu noche
y la finura de tu estampa.

La magia de la disposición

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Cómo nos disponemos en la vida es algo que hará que veamos las cosas de una manera o de otra. Algunas veces nos hará sentir el espacio, las personas y las cosas como un todo ordenado. Otras, por contra, nos hará sentirnos en el caos. Es dificil darle a esto último un sentido peyorativo porque el caos hace que fluyan a nuestro cerebro soluciones, algunas de ellas con originalidad. Es un tremendo error ver en el caos problemas. El caos es el primer paso para el orden, para la solución, para la producción y el triunfo.
En el espacio pictórico también existen artistas que lograron dar solución a la ecuación caótica. Annibale Carracci es uno de ellos. En el marasmo del barroco logra una disposición alucinante y alucinada de los espacios.
Acaricia y ama a cada uno de los protagonistas de sus composiciones. Y los ordena, les ordena colocarse, les ordena ser majestades y súbditos, los amontona y luego los separa. Pero ordena con dulzura, torneando sus contornos, sonrosando sus pieles, dulcifica…

Soñar contigo

Déjame esta noche...
soñar contigo

Déjame imarginarme en tus labios los míos
Déjame que me crea que te vuelvo loca
Déjame que yo sea quien te quite la ropa
Déjame que mis manos rocen las tuyas
Déjame que te tome por la cintura
Déjame que te espere aunque no vuelvas
Déjame que te deje tenerme pena

Si algún día diera con la manera de hacerte mía,
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día.

Qué bonito sería jugarse la vida, probar tu veneno.
Qué bonito sería arrojar al suelo la copa vacía.

Déjame presumir de ti un poquito
Que mi piel sea el forro de tu vestido
Déjame que te coma solo con los ojos
con lo que me provocas, yo me conformo

Si algún día diera con la manera de hacerte mía
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día

Qué bonito sería jugarse la vida, probar tu veneno
Qué bonito sería arrojar al suelo la copa vacía

Déjame esta noche soñar...
soñar contigo.

Otra vez Díez

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Otra vez es Rosa Díez la que deja las cosas claras y llama a las cosas por su nombre.
Tenía un ratito esta tarde para estar en duermevela cacharreando por la TV y en Intereconomía me encontré con el Debate sobre el Estado de la Nación (en un estado sensacional que está la pobre). Y solo me espabilé ante un puñado de frases de Díez.
En la primera exponía que las competencias en educación debían ser recuperadas por el Estado. Cosa que suscribo 100%. Y además le reprochaba al PP que hubiesen interpuesto mociones a esta iniciativa lo cual me parece lamentable por parte del Grupo Parlamentario Popular.
En la intervención final instaba al gobierno a recuperar la unidad del mercado nacional. En peligro de romperse (y de paso erosionar aún más la igualdad entre españoles) por planes como el de ahorro en los autómoviles, recientemente aprobados.
Pocas palabras pero más gestos de oposición que muchas otras vacuas acciones.
A tomar nota.

La umbría

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Siempre me gustaron infinitamente más las umbrías de las montañas.
Su humedad flotante, la belleza del musgo sobre los troncos decadentes de sus árboles o su sempervivente bosque.
Me gustaba ese fluir creativo de agua y aire.
Siempre preferí esa umbría creativa al estéril solano que reseca por dentro y por fuera.
La umbría hace que la vida se repose, se calme, rebose quietud. A veces, la umbria transmite una tristeza profunda, de siglos, de caminantes perdidos.
La umbría sabe a hierba y helechos, sabe a frío en los pulmones y nenúfares que se posan besándose sobre las aguas.
La umbría quiere que nos perdamos y nos quiere abrazar, es el último refugio del sosiego, de las miles de circunstancias que nos asaetean.

¿Entiendes ahora por qué resbaló el agua sobre nuestras espaldas guerreras?

Trece de mayo

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Quieres que vaya descalzo,
yo me iré por los caminos.
Quieres que me abra las venas
para ver si doy contigo.
Haré lo que se te antoje
lo que mande tu capricho.
Que es mi corazón cometa
y en tu mano esta el ovillo
Que es mi sinrazón campanas
y tu voluntad sonío.
¡Ay! trece,trece de mayo
cuando me encontré contigo.

(Reinterpretación propia de la copla)

Clasicismo perturbador

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Entrar en una estancia y ver un Balthus, sentir una profunda úlcera en el estómago, sabor ácido que te inunda el paladar.
Tantos días y noches así.
Juzgarlo vosotros mismos. Y decidme si no es perturbadoramente bello, estático e incómodo. Decidme si no es inocencia, quietud y casi religiosidad. Decidme por qué sé supo tampoco de él, por qué se encerró entre las montañas suizas, por qué buscó hasta el fin de Dios la belleza.

Comienzo a repasar el arte con sus sanguinolentos y perturbados ojos.

Sueño de una noche de primavera

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Ando caminando y buscando abrigo.
Ando en días frescos en los que no sé bien qué contestar, ando como esperando algo y sin encontrarlo, ando detrás de ti y tú detrás de mis remordimientos.
Sigo apoyado en el quicio de mis soleadas y recien encaladas puertas.
Sigo observándote con una insaciable curiosidad de siglos, sigo preguntándome porqué te tengo frente a mi, desnuda, y aún no te acaricio.

¡Qué bello el camino de la duda!

Me quedan pocos días para marchar al frente de batalla dónde los combates duelen como ausencias larguísimas, me quedan un puñado de días para seguir perdiéndome en tu anatomía de deseos. No puedo prometerte nada, sin embargo, te lo debo todo.
Cógeme de la mano y acaríciamela. Vayamos de paseo allá donde duerme el deseo, besémonos tras el azabache de tu cabello, condenemos a los desertores y dejemos que las lágrimas resbalen y rieguen la tierra de aquellos que en este agostado suelo se amaron y murieron.

A través de recuerdos no vividos...

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Con tanta rabia como la que soñaba en tus brazos y con tanta dulzura como la que trajiste de tus largos viajes.
Asi te sigo esperando. Con el miedo a que un día decidas arriesgar demasiado en tus juegos nocturnos y tengamos que huir de aquí. De estas calles que tanto amamos, de este olor a pan caliente que nos hacía reír al mediodía.
De estas calles donde nunca da el sol de pleno, donde las nubes entibian la calentura de tu rostro al besarnos.
Todavía me acuerdo de mis carreras con los bolsillos llenos de piedras. De esas piedras que arrojaba con los chicos al río y a los chicos perros tras pelearnos y empujarles cuesta abajo. Me acuerdo de ese cosquilleo en el estómago y de esa mezcla de arrepentimiento y orgullo.
Más mayor me acuerdo de correr delante de la policía, me acuerdo de nuestras tardes en la universidad hablando de la revolución siempre pendiente y robándote los labios en los pasillos a media luz.
- "Me voy al extranjero". Me dijiste un día.
Y volviste otra. Olías a c…