Sueño de una noche de primavera

Ando caminando y buscando abrigo.
Ando en días frescos en los que no sé bien qué contestar, ando como esperando algo y sin encontrarlo, ando detrás de ti y tú detrás de mis remordimientos.
Sigo apoyado en el quicio de mis soleadas y recien encaladas puertas.
Sigo observándote con una insaciable curiosidad de siglos, sigo preguntándome porqué te tengo frente a mi, desnuda, y aún no te acaricio.

¡Qué bello el camino de la duda!

Me quedan pocos días para marchar al frente de batalla dónde los combates duelen como ausencias larguísimas, me quedan un puñado de días para seguir perdiéndome en tu anatomía de deseos. No puedo prometerte nada, sin embargo, te lo debo todo.
Cógeme de la mano y acaríciamela. Vayamos de paseo allá donde duerme el deseo, besémonos tras el azabache de tu cabello, condenemos a los desertores y dejemos que las lágrimas resbalen y rieguen la tierra de aquellos que en este agostado suelo se amaron y murieron.

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