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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Podemos

Me han entrado esos nervios en primera persona, de chico normalito de barrio de centro. Criado entre edificios de seis plantas, peinado con ralla a un lado. De chico que sacaba notas del montón, jugaba al fútbol en el meollo de piernas y hocicos llenos de arena al caer. Esa es la infancia de clase media. Lanzaba piedras en descampados. Me mordía el labio para no decir tacos. Ahogaba moscas en latas y chapas de cerveza. Bebía agua chupando de los grifos y pisaba charcos con engreimiento y alevosía. Crecí. Asomé por entre las sombras de una pelusa que me oscurecía la cara. Maltraté el dorso de la piel blanquecina de mis manos. Escribí con tiza en las paredes y no eran chorradas sobre el amor. Frecuenté amistades desocupadas pero vehementes. Atajé con mis manos golpes que iban a mi cara o a mi barriga. Sudé en meses de junio en pupitres deprimentes. Como todos miré el reloj con ansias de parar o prolongar el tiempo. Y heme aquí. Con el ansia de ese tiempo descompuesta y llenándome el …