Las bicicletas son para el verano


Existen días que no aprecias con la alegría que deberías, que apenas te pueden ensombrecer. Hoy es uno de ellos. Sin apenas hacer nada más allá de lo normal, con la placidez de lo sencillo, con la caída de los minutos saboreada por un buen paladar, con el placer de los sentidos, una canción, un rumor agradable, la voz de alguien conocido, el calor, el gusto de la comida, el esfuerzo y el sudor, el trabajo bien hecho...
Días sencillos de estío en las vísperas de algo que sabes que va a pasar como una corazonada dulce e inexplicable.

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