La financiación

Que en España se haya roto la unidad de mercado, que el ciudadano asuma ingentes impuestos a pagar a múltiples administraciones, que tengamos que padecer y pagar 17 parlamentos regionales (con sus parlamentarios y personal), 17 consejerías de agricultura, educación, cultura, industria, etc (con sus delegados, viceconsejeros, secretarios adjuntos), que caminemos hacia un modelo de estado que en nombre de la descentralización complique la vida del ciudadano; tiene en España unos culpables muy claros de los cuales tendríamos que tomar nota para, en un futuro, crear un nuevo marco institucional más racional, más cercano a nuestras demandas y necesidades, más pragmático y más fuerte para afrontar crisis internacionales como la que vivimos.
Y tiene unos culpables que sí merecerían estar en el paro por llevarnos a esta situación que ahora pretenden parchear:

- El sistema político de Comunidades Autónomas. Sistema que exige una revisión o reconversión entera en un modelo más centralizado que transmita de manera efectiva las políticas del gobierno central a las regiones, que beneficie al ciudadano evitando los conflictos entre gobiernos regionales, diputaciones, ayuntamientos y gobierno central.

- La actual monarquía federal. Que encarna y es garante del orden (desorden) establecido y que, con el ciudadano Juan Carlos de Borbón a la cabeza, encarna un sistema que ha demostrado su fracaso, que es incapaz de afrontar con garantías un proceso de crisis económica como el actual y mucho menos uno de crisis política en el cual el techo competencial de las CCAA se convierte en un proceso de secesión de una minoritaría clase política frente a la mayoría de ciudadanos. La mentada monarquía federal ampara también una injusta ley electoral, un código penal insuficiente y un marasmo en política educativa destinado a perpetuar este estado de cosas.

- Los partidos mayoritarios (PSOE y PP). Que se encuentran muy a gusto en el chiringuito de las CCAA, donde disfrutan de parcelas de poder para autofinanciarse y desarrollarse de espaldas al servicio que han de prestar a los ciudadanos que les han elegido. Unos partidos que a imagen del caciquismo del siglo XIX han logrado hacer efectiva una red clientelar que se extiende por todo el territorio español y que les asegura el control de los procesos electorales, de la financiación de sus propios partidos y de los recursos económicos de las CCAA, cajas de ahorro y fondos estructurales del estado (amén de los impuestos que ahora asumirán en un paso más para reforzar este control: 50% del IVA, tasas varias, etc).

Solo queda el camino hacia un régimen republicano unitario como única alternativa que mantenga a España cohesionada y que beneficie al ciudadano, al tejido industrial y comercial español y al desarrollo económico, político y social de los hombres y mujeres españoles, no de instituciones que ni nos representan ni nos ayudan.

Comentarios

  1. Y presidencialista, sobre todo. Con una república unitaria y parlamentaria solo hemos resuelto la mitad de problema.

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