El dolor


Golpes que suenan en lo oscuro de un hilo telefónico.
Caen tan lentamente que se hacen aún más pesados como un plomizo cielo de nubes rayado.
Se cierran las puertas de golpe, gimen los goznes restallando.
Ya no habrá más calidez en tus brazos, ya no habrá más miel de tus labios, ni habrá susurros, ni detrás de los cristales nuestro vaho.
Ya no habrá más noches a la intemperie, ni más guardias con el fusil al brazo; no habrá silencios al mirarte, ni dedos con frío entrelazados.
Ya no habrá velocidad, ni ansias, ni pasado. No existirán mis dudas, ni en la arena quedarán mis pasos. No cruzaremos los dedos para nunca parecer dos extraños.
Ya no tendremos nada que decirnos, ni nada porqué arrullarnos. No tendremos nada que contarnos porque ya nada nos habrá pasado. Abriremos carpetas y archivos sin nombres ni datos. Morirán nuestros suspiros como mueren los suspiros hermanos, entonando el fúnebre soniquete de la guerra y sus soldados.
Ya no habrá batallas, ni besos malogrados. Ya no habrá Donatello ni David desangelado.
No hay perdón para nosotros, no hay testigos ni abogados, no hay nada que tu no hayas seccionado.
No hay rumor de olas, no hay viento rúnico y alado.
Quedan solo dos amapolas, color púrpura anaranjado, y se desangran para siempre en tu vacío regazo.

Comentarios

  1. Entradas de estas ni una más, eh pelón!!?? Que a tí no te pega estar triste, y si no ves toda la gente que tienes alrededor para consolarte es que estas muy pero q muy ciego.

    Un besito y no te me deprimas!!!

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  2. Se va pasando.
    Ya lo sé y os doy millones de gracias. Qué sería de mi sin vosotros...

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