España nuestra

Recordemos a la desvencijada nación española en su día grande. La que abrió dos mundos, la que llenó el orbe, la que tiñó de sangre y oro su enseña. La traicionada y olvidada por sus reyes y ministros. España es el pueblo, es el sufrimiento y es el ansia. España es la agonía de sus gentes y el heroísmo de sus trabajadores incansables. España es el caos y es la grandeza. España es morir o vencer. Y ahora España es la traición de sus hijos, la vileza de sus prohombres y el hastío de sus ciudadanos. Y pese a todo ello sólo resta querer a España que se lame sus heridas de siglos.
Que viva y sueñe eternamente.
España mía desventurada.

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