Este año me ha pillado la celebración de la Constitución corrigiendo exámenes de alumnos de 2º de bachillerato donde diseccionan (o la menos lo intentan) las características de la Constitución de 1812. De la que el año que viene cumpliremos el segundo centenario.
Y a la hora de reflexionar y de celebrar la actual Constitución de 1978 uno se da cuenta de lo que el español de pie ignora. Y de lo que la actual clase política, tan nefasta, impone unilateralmente y solo comparando de forma muy general se puede observar la superioridad de la Constitución de 1812 frente a la actual:
1) La de 1812 es unicameral reduciendo así la clientela política y acabando con una institución vacía e ineficaz como es el senado.
2) Extiende derechos a TODOS los españoles proclamando la superioridad del ciudadano frente a los territorios y los privilegios heredados del feudalismo. Hoy en día el nacionalismo representa esos privilegios feudales, forales, medievales y atrasados. Y está más vivo que nunca al amparo de esta Constitución de 1978.
3) La actual constitución es reformada sin el concurso y participación del PUEBLO ESPAÑOL verdadero sujeto de la soberanía nacional y que es ignorado por los partidos mayoritarios dejando esta realidad democrática en papel mojado.
4) Por primera en 1812 se reconoce la separación de poderes. En 2011 esta separación está en entredicho por la acción/omisión de la clase política que permite las injerencias y demuestra escasa o nula voluntad de mantener la independencia debida.
En definitiva. Al celebrar esta fiesta política el español, ciudadano responable y sujeto de la soberanía nacional, ha de saber que su posición ha sido relegada y ninguneada por los partidos políticos y que legislativamente hemos perdidos 200 años. Y así nos va.