Fresas con nata

Duele el labio inferior partido y la sangre sabe a fresas.
Sabe a nata tu cuerpo y la noche se me espesa,
no llegar a la inspiración y desear,
desear siendo un niño enfermizo
que por las noches se pasea
entre los rizos
que atormentan
con tanta belleza,
con tanta pena.

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